Serie monografías | De brebajes y serpientes. Entre la triaca magna y una emergencia de salud global
38 Simbología de la serpiente | Pedro J. Lavado Paradinas y Luis Rivas López D e b r e b a j e s y s e r p i e n t e s Entre la triaca magna y una emergencia de salud global Más allá de sostener el mundo, la serpiente lo modela. La Serpiente Arcoíris australiana ( Ngalyod ) (9) o la anaconda Yakumama en la Amazonía, ambas de tamaño colosal, modelan con su reptar los valles y los cauces de los ríos. Asimismo, las serpientes intervienen decisivamente en la creación del ser humano (antropogénesis); en China, la diosa serpiente Nüwa modela al primer humano a partir de barro, mientras en Mesoamérica, Quetzalcóatl (la Serpiente Emplumada) fertiliza con su sangre los huesos de eras pasadas para crear al hombre actual (10), un concepto dual de vida y muerte visible en piezas como la serpiente bicéfala mixteca (regalo de Moctezuma a Cortés, ver en la exposición). En la Amazonía, la Canoa-Anaconda de la etnia Tucana no solo transporta a los ancestros espirituales de la humanidad, sino que, al vomitarlos en los raudales sagrados, los encarna en humanos y establece la jerarquía social según la posición que ocupaban dentro de su vientre durante el viaje mítico. La serpiente es clave en el mantenimiento del Orden, estableciendo un equilibrio entre éste y el Caos, enfrentados en la lucha diaria de cuyo resultado depende el orden cósmico. La serpiente Mehen protege la barca solar de Ra en su viaje nocturno, garantizando la salida del sol diaria, mientras combate a Apophis , que como el Leviatán hebreo son encarnaciones del caos que buscan devorar la creación (11). A veces, la colaboración serpiente-dios es directa; la serpiente hindú Vasuki permite ser usada como cuerda por los dioses y demonios para batir el Océano de Leche y recuperar el néctar de la inmortalidad para ambos. Todas estas figuras convergen en el símbolo del Uróboros (12) la serpiente que muerde su propia cola, presente en tratados naturalistas como los de Konrad Gessner, representando la alquimia perfecta del ciclo infinito de muerte y renacimiento. Más allá de su papel como arquitecta del cosmos, la serpiente actúa como la gran mensajera e intermediaria entre los mundos. Su naturaleza ctónica (subterránea) y anfibia le permite transitar los planos físico y espiritual, convirtiéndola en la guardiana de los ciclos hidráulicos y la lluvia. Tal función se atribuye a deidades serpientes, como el Amaru (Andes) o Kukulkán (cultura maya), que conectan el inframundo acuático con el cielo. En Oriente Próximo, figuras como la cobra egipcia
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