Serie monografías | De brebajes y serpientes. Entre la triaca magna y una emergencia de salud global
179 La triaca en el mundo musulmán | Fathi Diab-Haggi D e b r e b a j e s y s e r p i e n t e s Entre la triaca magna y una emergencia de salud global La palabra triaca alude a un remedio compuesto y complejo, algunos de ellos con más de 70 ingredientes de or igen vegetal, animal y mineral, con la f inalidad de prevenir, resistir e inc luso anular los efec tos nocivos del veneno por mordedura de serpientes, picadura de alacranes y otras sabandijas (7) . La palabra el tiryāq , es utilizada en la literatura, a modo de préstamo, para referirse a todo aquello que rechaza, combate y se opone a cualquier perjuicio y daño. Así, en el mundo musulmán se formularon frases como “el trabajo es la triaca de la pereza”, “la lectura es la triaca de la ignorancia”, “la paciencia es la triaca de las preocupaciones” y en la Arabia preislámica llamaban tiryāq al buen vino “el vino es la triaca de las penas” Muchos poetas y escritores en el mundo musulmán, a lo largo del tiempo, incluyeron en sus poemas y escritos el vocablo ق � يا � ت ر � , Tiryāq y/o términos derivados. He aquí una muestra respetando el orden cronológico: Taʾbața Šarā ش را � بط � أ � ت � : “Malicia Pretende”. Es el sobrenombre de Ṯābit ibn Ǧābir; de Banū Qays. (¿?, 480 - ¿?, 540; 60 años), tenía tez negruzca pues su madre era de Abisinia o de África Oriental. Fue, además de excelente corredor a pie, un poeta épico y enardecido como se puede apreciar en el siguiente verso aludiendo al término ṭ� iryāq , una variante del vocablo tiryāq (6): “Oh festejo, ¿qué ansias y desvelos traes con la pisada aterradora del duende que, en la oscuridad, a la puerta golpea” (el verbo Ṭ� araqa = venir de noche; aporrear, golpear). Murió por mordedura de serpiente al provocarla en su madriguera; otros atribuyen su muerte a un asesinato. Un día su madre le vio salir de casa con una espada debajo del brazo y advirtió: “Malicia Pretende” (9). Ibn Muqbil ِلٍٍ � ْبِ � ُ مُُقْ � بنُ � ٍ ا y de sobrenombre ʾAbū Kacb (¿?, 554 - ¿? 657; 103 años), considerado como uno de los grandes poetas. Como era tuerto, figuraba como uno de los cinco tuertos de Qays. En el siguiente verso (6) mencionó la triaca: “Me dio a beber vino añejo triaquero que ablanda mis huesos y me relaja”.
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