Serie monografías | De brebajes y serpientes. Entre la triaca magna y una emergencia de salud global
167 La víbora en la triaca | Jorge Alvar D e b r e b a j e s y s e r p i e n t e s Entre la triaca magna y una emergencia de salud global Tampoco a Redi se le escapa el poder afrodisíaco que se le atribuye a la carne de víbora: «Un anciano, durante veintitantos años, nunca había tenido fiebre, y comía más de noventa víboras capturadas en verano y asadas, como los cocineros asan anguilas; y el hombre se encontró con una mujer de veinticinco años». Nuestro autor, curioso, se cuestiona si era el olor del asado de víbora lo que atraía a las mujeres por «esa dulce fragancia..., que hacía correr a todo el vecindario en busca de su denso y delicado olor», o si era la oportunidad de comerla para hacerse con los favores estéticos, a lo que el sabio no es capaz de pronunciarse: «Si comer esta carne produce en el cuerpo de las mujeres (como sostienen muchos autores) esa adecuada proporción de partes y colores, que se llama belleza, y si restaura la belleza perdida, aún no he llegado a una conclusión clara: imagino, sin embargo, en cuanto a la proporción y la gracia de las partes, que la carne de víbora no es inferior a la liebre, de la que Marcial se burla». F. Redi. Osservazioni intorno alle vipere , 1686. F. Redi. Oposculorum. Experimenta..., 1685 (La primera edición es de 1646)
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