Serie monografías | De brebajes y serpientes. Entre la triaca magna y una emergencia de salud global
149 Sierpes salutíferas | Francisco Javier Puerto Sarmiento D e b r e b a j e s y s e r p i e n t e s Entre la triaca magna y una emergencia de salud global matricaria; meo; mirra; pimienta larga; rapóntico; rosa; tordillo; valeriana menor y el vino. Curiosamente de estos, sólo once son exóticos, los demás se pueden acopiar en nuestro suelo. La característica del olor fuerte, parece ir estrechamente unida a dos ideas: hacen huir a las serpientes, sirven como antídoto contra sus mordeduras y, por analogía, para combatir los efectos de los demás venenos. Esa equivalencia mágica debió efectuarse desde antes de la obra de Nicandro en el Oriente cercano y se importó al acervo terapéutico. Sin embargo, entre los simples medicinales olorosos conocidos en la península o en Europa, esas atribuciones sanativas son menores. Entre las plantas no olorosas nos encontramos con algunos purgantes como el agárico blanco; la harina de algarroba o los aloes; junto a ellos varios simples con sabor amargo: la centaurea mayor; los camedrios, yerbas de las calenturas o triaca de Inglaterra; las cubebas o dulces como el regaliz. A su lado el aspálato y, sobre todo, el opio. En definitiva, simples vegetales de fuerte olor o de acerado sabor, junto a algún purgante y el opio, son los componentes fundamentales de la Triaca. El op i o La amapola de donde se obtiene, los productos extraídos de sus cápsulas o del resto de la planta y sus efectos, son conocidos desde muy antiguo. Lorenzo Pérez, en la página ciento cincuenta y ocho de su libro, ofrece instrucciones precisas sobre la manera de obtenerlo. Se agarran las cabecillas de la adormidera, se les hacen unos cortes y el licor expulsado (la lágrima, dice él) se pone en una escudilla, luego se machaca en un mortero y se guarda reducido a pastillas.
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