Serie monografías | De brebajes y serpientes. Entre la triaca magna y una emergencia de salud global
148 Sierpes salutíferas | Francisco Javier Puerto Sarmiento D e b r e b a j e s y s e r p i e n t e s Entre la triaca magna y una emergencia de salud global Nos encontramos con treinta y tres simples vegetales -casi el 50% de los constituyentes de este tipo- cuya utilidad se liga, directamente, a su pretendida actividad antivenenosa, a la supuesta eficacia en la curación de las mordeduras de serpientes, aunque se reputan con otros muchos y variados beneficios terapéuticos. La atribución alexifármaca arranca de los albores de los tiempos y se debe a consideraciones de tipo mágico (31). Tratemos de verificar algunas características comunes a todas ellas. La inmensa mayoría son aromáticas, con unas fragancias dispares. Desde suave y agradable para la almáciga o la canela, hasta fuerte y penetrante, como el caso del ajo, el escordio, la aliaria, o fortísimo y desagradable, parecido al asa fétida, del sagapeno. Del total de los simples de origen vegetal con supuestas propiedades alexifármacas, sólo tres carecen de olor: la bistorta, el ruibarbo y el nabo; si bien el ruibarbo era el purgante más activo, más eficaz en la expulsión de la supuesta materia pecante, causa del envenenamiento. Hasta el siglo XIX la terapéutica sigue purgando humores, sea cual sea la hipótesis empleada por los médicos: la sangría, con lanceta, escarificaciones y ventosas o sanguijuelas y la purga, con fármacos o clisteres, se emplea con profusión. La otra característica es el carácter exótico de la mayoría, primordialmente árabe y oriental, servido casi siempre por los mercaderes venecianos. En España se podían encontrar el anís, la bistorta, la calaminta, la cebolla albarrana, el escordio, la genciana, el hinojo, el marrubio, el nabo, el nardo silvestre, el perejil, el polio y el terebinto: menos de la mitad de los considerados directamente activos contra los venenos. Entre los treinta y seis simples restantes, no considerados directamente alexifármacos, veinticinco disponían de un fuerte olor: la acacia; aristoloquia; azafrán; cantueso; láudano de jara; eneldo; estoraque; galanga; goma arábiga; hipérico; incienso; incienso de tierra; junco oloroso; leño de bálsamo; lirio cárdeno;
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