Serie monografías | De brebajes y serpientes. Entre la triaca magna y una emergencia de salud global

141 Sierpes salutíferas | Francisco Javier Puerto Sarmiento D e b r e b a j e s y s e r p i e n t e s Entre la triaca magna y una emergencia de salud global et animalia venenosa (10) menciona la virtud como sinónimo de la triaca, pero también la emplea para referirse a la redención de los pecados. Tomás de Cantimpré (1204-1280), discípulo de San Alberto Magno (ca. 1200-1280), al tratar de las serpientes, explica cómo la triaca se prepara a partir de su carne y así sirve para expeler numerosos venenos. A continuación, la compara a la pasión de Cristo. Según su discurso, antes de su venida a la Tierra no había remedio alguno para el pecado; tras su pasión en la cruz, in effusione sanguinis Christi remedium efficacissimum contra omne venenum. Es decir: la triaca sería un gran remedio para los venenos materiales, como la efusión de la sangre de Cristo lo es para los espirituales (11). En 1307 se traduce el De venenis , de Maimónides, escrito en 1198, en cuyo tercer capítulo de la tercera sección trata del mitridato y la triaca (12). Entre otros, se ocupan del tema Arnau de Vilanova (1239-1311) o Pietro de Abano (1257-1315) (13). Para Arnau, en su Epistola de dosi tyriacalium medicinarum (14) , la triaca podía actuar como los demás medicamentos de acuerdo con sus dynamis o cualidades: seca y caliente, pero en el caso de los venenos, entraba en acción merced a sus propiedades ocultas, mediante las cuales era posible emplear cantidades pequeñas para conseguir un gran fin, e imposible determinar racionalmente dosis exactas. La t r i aca durant e l a Edad Moderna La eclosión renacentista de tratados sobre el tema es inmensa. En Venecia (1522), Colonia (1531) y Valencia (1552) se publica la obra de Nicandro de Colofón (15). En la propia República veneciana se da a la imprenta un Tratado de la Triaca , junto a la obra de Averroes en 1553 (16). Unos años después (1572) aparece el libro de Bartolomeo Maranta (17), discípulo de Luca Ghini y educado en el jardín de simples establecido en Pisa por Cósimo de Médici.

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