Gaceta de Actualidad- Julio 2020

Museo de Medicina Infanta Margarita

Museo de Medicina Infanta Margarita

Nº 58 - 31 de julio del 2020

Real Academia Nacional de Medicina de España

BIENVENIDA

Excmo. Sr. D. Luis Pablo Rodríguez Rodríguez
Director del Museo

COMISIÓN DEL MUSEO DE LA RANME

Excmos. Sres. Académicos de Número

D. Luis Pablo Rodríguez Rodríguez
D. Javier Sanz Serrulla
D. Diego Gracia Guillén
D. Enrique Casado de Frías
D. Vicente Calatayud Maldonado
D.ª M.ª del Carmen Maroto Vela

Ilmos. Sres. Académicos Correspondientes

D. Francisco Vázquez de Quevedo
D. Eliseo Carrascal Marino

UNIDAD TÉCNICA

Excmos. Sr. D. Javier Sanz Serrulla
Director Técnico
D.ª Celia Rodríguez Varela
Catalogación

El 13 de marzo se tomaron medidas de confinamiento a fin de detener la pandemia COVID-19, un hecho desconocido, por no vivido, para la práctica totalidad de la sociedad española. El edificio de la Real Academia Nacional de Medicina de España fue asimismo clausurado temporalmente y el trabajo de continuidad que instituciones de este tipo requieren, se llevó a cabo a distancia, en la modalidad llamada de “teletrabajo”. El Museo de Medicina Infanta Margarita, pues, continuó su diaria labor también desde las residencias de sus dos únicos trabajadores. A la vuelta a la relativa normalidad se ha reiniciado el trabajo in situ, si bien con la ausencia temporal de la documentalista y catalogadora, Dª. Celia Rodríguez Varela, en situación de baja maternal.

Es cierto que el panorama social y económico se vive ahora en penumbra y los expertos aventuran tiempos de incertidumbre económica, por no hablar de profunda crisis. Sin embargo, en la modesta línea que sigue el MMIM desde sus inicios, sus exiguos trabajadores tratan de mantener la línea previa, y una vez vueltos al trabajo en la sede, han sido recepcionadas hasta tres donaciones, de las cuales iremos dando noticia en éste y en los siguiente boletines.

En tiempos de crisis es más necesaria que nunca la solidaridad de todo tipo, también la económica, por ello sirva también esta bienvenida para solicitar la colaboración a todos nuestros lectores, animando a los que todavía no lo sean, a inscribirse como socios o amigos del MMIM, buscando no ya la exclusiva implicación económica sino también la impronta de la solidaridad y colaboración de la sociedad.

Prof. Javier Sanz.
Director técnico del MMIM

San Roque, abogado contra los enfermos de la Peste y otras pestilencias

Tenemos muy presente, pues, el rastro de la pandemia de este COVID-19 que tanto daño ha causado en el mundo entero. Los estudiosos de los referentes históricos traen a colación el recuerdo de la Peste, que asoló el planeta en varias ocasiones, hasta el punto de hablar de muchas de las enfermedades epidémicas o pandémicas como “pestes” o enfermedades “pestilenciales”.

Gozos a San Roque
(Valencia, finales siglo XIX)

El pueblo llano buscó la protección de un santo en tanto que intermediador ante Dios para librarse de este mal insoportable que tanta mortandad causaba.

Al fin, como sucedió en el mundo cristiano con otras tantas otras enfermedades generales, aunque también particulares, la peste tuvo su abogado defensor de la misma y este fue San Roque. Nacido en Montpellier hacia 1295, murió en esta ciudad en 1327, si bien otras versiones dan las fechas de 1348/50 y 1376/79, respectivamente, más compatibles con las de la enfermedad que representa y que al parecer padeció tras contraerla en Piacenza. Fue canonizado por Gregorio XIV en 1584. En su peregrinaje constante se dedicó a curar a infectados por esta enfermedad y a raíz de una de estas epidemias se fundó en Venecia, año de 1477, una cofradía en su honor la cual fomentó la devoción al santo y construyó otras más, así como centros de acogida, en Italia para después extenderse por toda Europa.

En Castilla, tan azotada por este mal, son muy numerosos los pueblos que festejan a su protector patrón en el día de su festividad, establecida oficialmente el 16 de agosto. No es difícil oír cantar con sonido de jota castellana: “Arrímate, mi niña, que soy San Roque; que si viene la peste que no te toque”.

Siendo Roque el santo más presente no fue el único, adoptando también algunos lugares como protectores de esta enfermedad a Sebastián o los “polivalentes” Cosme y Damián.

El MMIM guarda entre sus fondos algunos “gozos”, tan habituales en la península ibérica en el Levante, principalmente, donde se cantan plegarias de devoción y acción e gracias al santo implorado. Así es el de este ejemplar de finales del siglo XIX en honor de San Roque, santo y peregrino.


Pieza del mes

Vacunas comercializadas

El mundo abre cada mañana el periódico, o gira el dial del receptor de radio en busca de una de las noticias que con más ansiedad espera: la aparición de una vacuna que inmunice uno a uno a todos los miembros de la sociedad frente al tan dañino Virus COVID-19. La sociedad alberga una memoria colectiva después de que el británico Edward Jenner probara científicamente lo que otros habían hecho empíricamente: la inoculación de un virus atenuado –el de la viruela en su caso, mediante la administración del exudado de una de las lesiones dérmicas- que actúa como un escudo frente al virus que tanto mal individual y colectivo ha causado este año de 2020.

Lancetas para vacunación y vaccinostilos del Laboratorio Municipal de Vacunación de Madrid.

Una vez que Jenner comprobó científicamente, insistimos, el poder de la inoculación de un exudado que contenía el virus o, después, parte de él a un individuo sano para con esta sensibilización mantenerle sano frente a posibles contagios del mismo, la sociedad se acostumbró a quedar a salvo de enfermedades crueles por el descalabro orgánico que originaban, cuando no la muerte. En esta línea se han ido desarrollando numerosas vacunas, algunas de las cuales entran en los llamados “calendarios de vacunación” en la mayoría de los países, administrándose en edad infantil, principalmente, y adolescente, aunque hoy en día se llega a cubrir al anciano con las vacunas neumocócicas y de la gripe.


      

Vacunas antigonocócica (izda.) y anticatarral (dcha.) del Instituto
de Inmunoterapia fundado por Jorge F. Tello, discípulo predilecto de Cajal.

 

En España tenemos muestra de varias de ellas, que exponemos gráficamente en sus presentaciones conforme las guarda el MMIM entre sus fondos. Y como tales cumplen con la obligación testimonial pero también con la investigadora, pues a partir de ellas, toda vez que impresa en la propia caja o en el prospecto aparecen datos exactos sobre su composición, se puede iniciar o ratificar cualquier investigación al respecto, máxime si se tiene en cuenta la fecha de fabricación, generalmente presente en el envase.


Mi donación

El médico militar retirado, Dr. Jesús Bescós Torres, se puso en contacto con el Museo de Medicina Infanta Margarita para hacer donación de algunos instrumentos valiosos de gran interés expositivo. Componen su donación un oscilómetro de Boulitte, dos estuches para la aplicación de ventosas, una caja metálica con tubos para aplicación de corrientes eléctricas, dos estuches metálicos con jeringas para transfusiones y diverso material de enfermería, así como un amigdalotomo y un escarificador.

Todo este material se conserva en perfecto estado, no necesitando de restauración alguna, y viene a engrosar los fondos del MMIM.


          


Madrid, Museo de la Medicina

Placa al Dr. Rafael Martínez Molina

Jienense de nacimiento e hijo de modesto sangrador, se animó a emprender la carrera médica en Granada, para continuarla en Madrid, con clara vocación por la Anatomía, hasta el punto de instruir a sus propios compañeros en esta materia, gozando en estos momentos del cariñoso e ilustrado apodo de “La perla del San Carlos”. Aquí llegaría a regentar en propiedad la cátedra de dicha disciplina, en 1857, después de explicarla durante un trienio como Catedrático sustituto. Asimismo cursó la carrera en Ciencias Naturales, doctorándose en 1853.

En su casa fundaría un Instituto Biológico por el que pasaron cientos de alumnos y su contribución escrita a la Anatomía quedaría reflejada en varias obras.

Fue Académico de Número de la Real Academia Nacional de Medicina desde que tomara posesión el 28 de abril de 1861, ocupando el sillón nº 10.

Caricatura de Martínez Molina, por Cilla

Falleció en su ciudad natal el 14 de marzo de 1888, a los 72 años de edad, dejando algunos legados, entre ellos, en la Real Academia Nacional de Medicina, el premio que llevaba su nombre al mejor trabajo en la materia anatómica, el cual llegaría a ganar en 1911 Gregorio Marañón, por sus indagaciones anatómicas sobre el aparato paratiroideo. Este premio no se había concedido desde que lo ganaran Pedro y  Santiago Ramón y Cajal en 1902 con el trabajo “Centros sensoriales en el hombre y los animales”.

En la casa en que vivió, calle de Atocha, nº 105, puede verse en la actualidad una elegante placa coronada con su busto. En lo superior de la misma constan sus años de nacimiento y defunción, 1816-1888, así como el agradecimiento de sus “discípulos y admiradores”.

Frente a su domicilio, y unos números más abajo, se alza la que fuera Facultad de Medicina de la Universidad Central, de ahí que en torno a este edificio buscaran asimismo domiciliarse los profesores de la Facultad –el propio Ramón y Cajal en su momento-, incluso varias de las calles de este barrio muestran rotuladas en sus esquinas los nombres de insignes profesores médicos.

Placa de gratitud en su memoria. Calle de Alcalá, 105 (Madrid).