Serie monografías | De brebajes y serpientes. Entre la triaca magna y una emergencia de salud global
52 Simbología de la serpiente | Pedro J. Lavado Paradinas y Luis Rivas López D e b r e b a j e s y s e r p i e n t e s Entre la triaca magna y una emergencia de salud global para evitar su violación y muerte durante un ataque pirata. Su ausencia en tales fechas es augurio de catástrofes, efecto similar al causado por la carencia de licuefacción de la sangre de San Pantaleón en el día de su onomástica. En los Apalaches estadounidenses, el movimiento del “Snake Handling”(36) interpreta literalmente el Evangelio de san Marcos ( Tomarán en sus manos serpientes …Mc 16:17-18, N-C ,BAC), manipulando especies letales, como cascabeles ( Crotalus sp. ) o la boca de algodón ( Agkistrodon piscivorus ) como prueba de fe extrema, rechazando incluso la medicina en caso de mordedura. En culturas no occidentales, la relación es de respeto y coexistencia. Los indios Hopi (Arizona) bailan con serpientes para que lleven mensajes de lluvia a los dioses del inframundo. En Benín ( Templo de las Pitones ) o la India ( Nag Panchami ), se las alimenta y protege como reencarnaciones de los ancestros o guardianas de la fertilidad. 4.3. De la simbología a la farmacología: la venómica En la actualidad, nuestra relación con la serpiente ha cerrado un círculo perfecto, transformando la antigua superstición en ciencia rigurosa. El veneno, esa sustancia ancestral de terror, se revela hoy como una fuente diversa para la bioprospección farmacológica bajo la denominada venómica. Esta disciplina, impulsada por el desarrollo de potentes técnicas de análisis molecular (37), no busca ya ‘triacas mágicas’, sino diseccionar el complejo cóctel químico de las toxinas del veneno de serpiente (38) para dos fines: la antivenómica para crear antídotos más precisos y eficaces, como ilustra el instrumental del siglo pasado del Instituto Butantan, y la bioprospección farmacéutica, cuyo objetivo es aislar moléculas capaces de combatir el cáncer, infecciones resistentes o patologías cardiovasculares. El paradigma de este éxito es el Captopril, el primer fármaco diseñado racionalmente en los años 60 a partir del veneno de Bothrops jararaca (una víbora sudamericana) (39). Este medicamento revolucionó el tratamiento mundial de la hipertensión, salvando millones de vidas y demostrando que la antigua iconografía de la serpiente vertiendo su sustancia en la copa de Higea ha trascendido el mito para consolidarse como una realidad terapéutica. En la actualidad, nuestra relación con la serpiente ha cerrado un círculo perfecto, transformando la antigua superstición en ciencia rigurosa. “
RkJQdWJsaXNoZXIy ODI4MTE=