Serie monografías | De brebajes y serpientes. Entre la triaca magna y una emergencia de salud global

50 Simbología de la serpiente | Pedro J. Lavado Paradinas y Luis Rivas López D e b r e b a j e s y s e r p i e n t e s Entre la triaca magna y una emergencia de salud global Las Erinias (Furias en Roma) tienen serpientes en su cabellera, y también portan látigos de serpiente. Son las encargadas de vengar los crímenes de sangre, especialmente parricidios, y lo hacen no de manera física sino a través de un castigo psíquico mediante ataque a la mente del infractor; sus látigos de serpiente simbolizan el remordimiento que invade al culpable, y las antorchas, otro de sus símbolos, ilumina los más recónditos lugares de la mente del mismo, impidiendo el olvido de su delito, cuyo resultado final es la locura. La cabeza de Medusa, es el arma definitiva: su mirada petrificante es el castigo para quien osa mirar lo prohibido. Otros ejemplos de castigo con serpientes descritos en la mitología es la venganza de Hera contra Hércules, al ser hijo ilegítimo de su esposo Zeus. Envía dos serpientes contra Hércules, pero el niño semidios las estrangula. En la mitología nórdica, el dios Loki es castigado a un goteo perpetuo sobre su rostro de veneno destilado por una serpiente, castigo infligido por los dioses por sus crímenes (30). En la imaginería medieval es frecuente encontrar en capiteles de los siglos XI y XII (Moissac, Frómista) que muestran la Mujer de las serpientes (la Femme aux serpents ) (31), representada como una mujer desnuda con dos serpientes prendidas de los pechos. Encarna el castigo a la lujuria, mediante parodia de la lactancia; los atributos sexuales de placer son ahora alimento de seres execrables, el pecado nutre lo execrable. Hay incluso ejemplos de tal iconología en el Méjico virreinal; su pervivencia permea el tiempo y la frontera física (32). 4. El binomio actual: serpiente-humanidad 4.1. La serpiente en el folklore. Del terror a la fiesta La geografía española abunda en leyendas donde la serpiente actúa como el “monstruo local”. El patrón narrativo es constante: una bestia asola la región exigiendo tributos en ganado o vidas, hasta que es abatida. La victoria suele requerir más astucia que fuerza: desde el uso de espejos (como Perseo con Medusa) hasta cebos letales, como pan con piedras calientes o pólvora. Como prueba de esta victoria, muchas iglesias conservan supuestos E

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