Serie monografías | De brebajes y serpientes. Entre la triaca magna y una emergencia de salud global
36 Simbología de la serpiente | Pedro J. Lavado Paradinas y Luis Rivas López D e b r e b a j e s y s e r p i e n t e s Entre la triaca magna y una emergencia de salud global Tal letalidad de las serpientes, sumada a sus capacidades de mudar la piel (ecdisis) y su mirada hipnótica, fija por la ausencia de párpados, fascinó a las culturas antiguas. “Leyeron” en su biología una semiótica profunda: su forma la vincula a la fecundidad; su naturaleza liminal le permite transitar entre el inframundo, el agua y las copas de los árboles; y su renovación la consagra como símbolo de resurrección, medicina y vigilancia eterna, pero también como instrumento de castigo de los dioses y encarnación del mal. 2. Base psicológica del miedo a la serpiente El miedo a las serpientes ocupa el primer puesto en la jerarquía de temores humanos. Existen dos grandes teorías para explicarlo (1): La Predisposición Biológica : El ser humano posee una preparación evolutiva para adquirir la ofidiofobia rápidamente mediante un aprendizaje privilegiado y rápido comparado con otros miedos o fobias, además es prácticamente irreversible (2). Existe una predisposición innata al mismo. Detección de Serpientes : La presión de las serpientes sobre los primeros primates impulsó la evolución de nuestro sistema visual y cerebro para detectarlas de forma preconsciente y ultrarrápida. Es miedo innato (3). Sin embargo, existen matices estudiados por la Teoría de la Modular idad Emocional . El cerebro discr imina; el miedo es mayor ante el “prototipo viper ino” (cabeza tr iangular y cuerpo robusto, como las víboras de la Sala 3), el modelo de peligro ancestral en Áf r ica. En cambio, los elápidos (cobras o mambas), a pesar de su letalidad, dependen de adver tencias conduc tuales; el despliegue de su capuchón intenta corregir su esbel tez e inspirar temor, aunque a pesar que su postura defensiva aterra, el miedo no inhibe la apreciación de la belleza de sus patrones y colores, al procesarse ambas reacciones por vías cerebrales independientes (4). La presión de las serpientes sobre los primeros primates impulsó la evolución de nuestro sistema visual y cerebro para detectarlas de forma preconsciente y ultrarrápida. “ B
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