Serie monografías | De brebajes y serpientes. Entre la triaca magna y una emergencia de salud global

66 La naturaleza y ciencia del veneno animal | Alberto Sánchez Vialas, Rafael Zardoya y Aida Verdes D e b r e b a j e s y s e r p i e n t e s Entre la triaca magna y una emergencia de salud global Entre los vertebrados terrestres o tetrápodos, el grupo con mayor evolución y diversificación de los sistemas de producción de veneno es el de los escamosos (orden Squamata), es decir, lagartos y serpientes. La hipótesis más aceptada actualmente propone que el veneno tuvo un origen único dentro de un gran linaje de escamosos denominado Toxicofera, que incluye a las serpientes, a los iguanios (iguanas y camaleones) y a los anguimorfos (varanos, monstruos de Gila y luciones, entre otros). Según esta hipótesis, el ancestro común de este grupo ya poseía la maquinaria bioquímica básica para producir secreciones tóxicas en glándulas orales. En este sentido, la evolución actuó modificando y especializando un sistema preexistente, dando lugar a todos los sistemas de inoculación de veneno que conocemos hoy en día, así como haciendo venenos cada vez más potentes. Se considera que el ancestro de Toxicofera tenía unas glándulas orales en ambas arcadas mandibulares que producían secreciones tóxicas. En algunos varánidos, como el dragón de Komodo, estas glándulas producen toxinas que contribuyen a la captura de presas, aunque carecen de un sistema de inoculación especializado comparable al de otros linajes de escamosos. En los lagartos verdaderamente venenosos, representados Se considera que el ancestro de Toxicofera tenía unas glándulas orales en ambas arcadas mandibulares que producían secreciones tóxicas. “ Monstruo de Gila ( Heloderma suspectum )

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