Serie monografías | De brebajes y serpientes. Entre la triaca magna y una emergencia de salud global

32 Serpientes, personas y la lucha por salvar vidas | Bernadette Abela D e b r e b a j e s y s e r p i e n t e s Entre la triaca magna y una emergencia de salud global entorno. Solo recientemente la salud global ha adoptado esta verdad más amplia: la mordedura de serpiente se sitúa en la intersección entre la salud humana, la salud animal y el cambio de los ecosistemas. Es, en todos los sentidos, un problema de Una sola salud . El cambio climático añade una dificultad nueva e impredecible a esta relación. A medida que el planeta se calienta y cambian los patrones de humedad, también lo hacen las distribuciones de las serpientes. Las inundaciones empujan a serpientes y personas a los mismos refugios temporales. Regiones que antes se consideraban de bajo riesgo comienzan a ver especies desconocidas, mientras que los focos tradicionales experimentan cambios en el momento y la intensidad de las mordeduras. Las comunidades se enfrentan a patrones de riesgo que sus padres y abuelos nunca conocieron. El cambio ambiental impulsado por la actividad humana —deforestación, expansión agrícola, fragmentación de hábitats— acelera esta transformación. Un principio central del enfoque de Una sola salud es que la seguridad no proviene de eliminar a las serpientes, sino de mantener ecosistemas equilibrados. Su alteración —no las serpientes en sí— es la verdadera fuente de riesgo. La coexistencia no solo es posible; es esencial. Integrar Una sola salud en la planificación contra la mordedura de serpiente ha ampliado las alianzas de la OMS mucho más allá del sector sanitario. Ecólogos, ministerios de agricultura, grupos conservacionistas, científicos del clima y líderes comunitarios aportan ahora conocimientos sobre cómo interactúan las personas y las serpientes en los distintos ecosistemas. Juntos ayudan a mapear zonas críticas donde se superponen la actividad humana y la de las serpientes, a diseñar graneros más seguros para disuadir a los roedores, a ajustar planes de riego o asentamientos, a mejorar la gestión de residuos y a orientar decisiones sobre el uso del suelo que tengan en cuenta la dinámica ecológica. Estas intervenciones, aunque simples, pueden ser transformadoras cuando se basan en una comprensión profunda de cómo coexisten comunidades, animales y entornos. A medida que el planeta se calienta y cambian los patrones de humedad, también lo hacen las distribuciones de las serpientes. “

RkJQdWJsaXNoZXIy ODI4MTE=