Serie monografías | De brebajes y serpientes. Entre la triaca magna y una emergencia de salud global

210 La triaca del Real Colegio de Boticarios de Madrid | Antonio González Bueno D e b r e b a j e s y s e r p i e n t e s Entre la triaca magna y una emergencia de salud global veinte ducados, y perdimiento de dicha Triaca que assi se hallasse […] sin perjuicio del Privilegio concedido á otros Colegios de Boticarios del Reyno…” (13). Una posibilidad de fraude que el Colegio madrileño advierte tras la preparación del medicamento realizada en el verano de 1771: “que solo la que se despacha en dicha casa, y no otra, aunque aparente las armas y sello del Colegio es la verdadera Triaca del Real Colegio de Boticarios de esta Corte” (14). En los comienzos del agosto de 1790 la situación sobre el monopolio de la fabricación de la triaca había cambiado; en el anuncio que la corporación inserta en la Gaceta de Madrid presenta una red comercial sobre la distribución del producto: “El Real Colegio Farmacéutico de esta Corte, deseoso de contribuir al mas pronto y cómodo surtido en las poblaciones del Reyno de la triaca magna de Andrómaco, supuesto que por el Real privilegio le está concedida la elaboracion de este precioso compuesto, superior en todo á la triaca de Venecia como lo comprueba una experiencia dilatada, ha acordado establecer varios comisionados para su despacho y venta en las Capitales del Reyno que han parecido mas oportunas, como son: en Burgos en casa de D. Bartolomé Arraiz, Profesor de Farmacia, é individuo honorario del mismo Real Colegio; en Badajoz en la de D. Manuel Borja Acebedo; en Cádiz en la de D. Joseph Antonio Salinas; en Cartagena en la de D. Juan Gauche y Compañía; en Málaga en la de D. Pedro Pérez y Rosales; y en Sevilla en la de D. Francisco García Campos. Los botes de triaca están sellados con las Armas Reales y las propias de este Cuerpo; además van firmadas por los dos Profesores á quienes se ha encargado esta comision, para evitar (como se ha verificado ya) los fraudes que repetida y freqüentemente se habían observado en conocido perjuicio del bien comun” (15). Y el Petitorio farmacéutico… dispuesto por el Real Tribunal del Protomedicato para la practicas de las visitas de Boticas, publicado en 1791 ([Tribunal del Protomedicato], 1791) (16) incluye, de manera expresa, entre “los medicamentos simples: y compuestos que ha de reconocer expresamente el visitador como precisos en todas las Boticas […] Triaca Magna del Colegio de Madrid con los sellos” ([Tribunal del Protomedicato], 1791: 41).

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