Serie monografías | De brebajes y serpientes. Entre la triaca magna y una emergencia de salud global

D e b r e b a j e s y s e r p i e n t e s Entre la triaca magna y una emergencia de salud global 18 Preámbulo | Jorge Alvar, Antonio González Bueno y Aida Verdes El veneno de serpiente es una compleja combinación de toxinas. Algunas alteran la coagulación, otras interfieren en la transmisión nerviosa y otras necrosan los tejidos localmente. Sin atención médica adecuada —y, en particular, sin antiveneno— el desenlace puede ser fulminante. Incluso cuando la persona sobrevive, las secuelas suelen ser graves y duraderas: discapacidad, dolor crónico, pérdida de extremidades y trauma psicológico. El impacto trasciende al individuo y afecta a familias y comunidades generando gastos sanitarios inasumibles, abandono escolar y pérdida de medios de subsistencia. Aunque la mordedura de serpiente se presenta como una urgencia clínica, sus causas se inscriben en un entramado más amplio de factores ambientales, sociales y económicos. Por otra parte, la modificación de los ecosistemas, el cambio climático y las transformaciones en el uso del suelo incrementan la frecuencia y la imprevisibilidad del contacto entre humanos y serpientes. La respuesta terapéutica plantea, además, retos específicos. Los antivenenos deben adaptarse a las variaciones geográficas de los venenos: un preparado eficaz en África occidental puede no ser útil en el sudeste asiático, incluso cuando la especie de serpiente responsable de la modedura sea de la misma especie. A esta complejidad biológica se suma una economía inestable: los países más afectados cuentan con menos recursos, los mercados están fragmentados y la demanda es irregular. Como resultado, muchas compañías farmacéuticas han abandonado la producción, dejando a amplias regiones dependientes de tratamientos escasos o de calidad deficiente. Ante esta situación, en 2017 la OMS incluyó las mordeduras de serpiente entre las 21 Enfermedades Tropicales /ETD) prioritarias y, a continuación, la 71ª Asamblea Mundial de la Salud (2018) aprobó una Resolución con el objetivo de reducir a la mitad las muertes y discapacidades que causan, para 2030. La preocupación por los venenos no es nueva. Desde el siglo II a. C., el temor a los envenenamientos —a menudo ligados al poder y la política— impulsó la búsqueda de remedios que ofreciesen protección ante esta amenaza. Figuras como Mitrídates, Andrómaco, Galeno o Avicena contribuyeron a ese esfuerzo. La triaca, surgida en el mundo helenístico y consolidada en época romana, fue el intento más ambicioso de formular una terapia universal. Integraba decenas de ingredientes de origen vegetal,

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