Serie monografías | De brebajes y serpientes. Entre la triaca magna y una emergencia de salud global
D e b r e b a j e s y s e r p i e n t e s Entre la triaca magna y una emergencia de salud global 127 Sala 1 | Venenos Animales T También el norte de Europa posee sus propias tradiciones y mitologías vinculadas a los ofidios. En la cosmovisión nórdica y germánica, la serpiente vuelve a asumir su papel simbólico como encarnación del caos y frontera del mundo, dentro de un relato profundamente marcado por el fatalismo. En este marco destaca la figura de Jörmungandr, la Serpiente de Midgard (la Tierra), protagonista de una de las narraciones más significativas. Hija de Loki y de la giganta Angrboda, fue arrojada por Odín al océano que circunda Midgard, temeroso del desastre que provocaría en la Tierra. Allí, la serpiente creció hasta tal punto que rodeó el mundo y se mordió la cola: un auténtico ouróboro nórdico. Sin embargo, a diferencia del símbolo clásico que representa la eternidad y el equilibrio, Jörmungandr encarna el confinamiento y la tensión cósmica. Es quien mantiene el océano en su cauce, marcando los límites del universo. Considerada el peor enemigo de Thor, Jörmungandr simboliza las fuerzas naturales del caos, como las tormentas marinas. Su enfrentamiento culmina en el Ragnarök, el destino final de los dioses: se vaticina que Thor logrará matar a la serpiente, pero caerá tras dar nueve pasos, envenenado por su aliento tóxico. Esta “destrucción mutua asegurada” expresa la concepción nórdica de un cosmos en el que orden y caos se neutralizan para dar comienzo a un nuevo ciclo.
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